viernes, 9 de agosto de 2019

Tuc de Mulleres(desde La Besurta)

La Tuc de Mulleres(3.011 mts),es la cima mas oriental del Macizo de la Maladeta y un privilegiado mirador de la vertiente norte,es uno de los tresmiles mas fáciles de realizar,su primera ascensión fue realizada en 1879 por Barrau,Russell y Caurrége .

Comenzamos nuestra ruta en La Besurta(1.920 mts) atravesando un puentecillo de madera y posteriormente llegando al final de la pista,donde unos carteles nos indican el camino al Refugio de la Renclusa que durante un rato seguiremos atravesando un pequeño llano hasta llegar a otras indicaciones,donde ya nos desviaremos a la izquierda(a la derecha seria al refugio) por un sendero muy trillado y empedrado hasta superar una pequeña loma donde hay un chozo de pastores.

Una vez superada esta loma(Turon de la Pleta de la Renclusa) el camino empieza a descender entre hierbas,rocas y rododendros,llegando a una basta explanada llegando al Forau d'Aiguallut,un espectacular sumidero kárstico de unos 30 mts de profundidad que después de introducirse en las entrañas de la montaña surge de nuevo en la otra vertiente en un lugar llamado Uelhs deth Joeu y caminando por su margen izquierda hasta alcanzar la estruendosa Cascada de d'Aiguallut.

Rápidamente llegamos al Plan d'Aiguallut donde los meandros procedentes de los Valles de Barrancs(a la derecha) y L'Escaleta(izquierda) discurren por estos llanos teniendo unas buenas vista del Aneto y su glaciar.

Cruzamos el Plan d'Aiguallut por su margen izquierda hasta el fondo el valle hasta unas señales que nos indican el Coll del Toro o Barrancs .

Nos dirigimos a la izquierda y vemos diversas trazas de sendero,pero hay que enfilar decididamente el barranco hasta llegar a la Palanca de la Aigueta.

Una vez cruzada la palanca,un sendero tallado en la roca formando una especie de balconada nos sirve como mirador del Pllan d'Aiguallut y que asciende de una manera bastante empinada en algunos tramos.

Una vez superado este espolón rocoso,nos adentramos en la Vall de la I'Escaleta donde un precioso valle se abra ante nuestros ojos pudiendo identificar numerosas cumbres:Peña Negra (2.581m),Mallo de la Artiga (2.718m),Forcanada (2.872m),Pico de Barrancs (2.887m),Pico dels Aigualluts (2.708m),Aneto(3.404 mts) y algunas simas que son frecuentes en esta zona o las divertidas marmotas correteando por la pedreras.

Mientras seguimos disfrutando del paisaje llegamos a una bifurcación donde a la izquierda nos llevara al Ibon del Coll del Toro y la derecha a la Tuc de Mulleres(3.011mts),y que es un buen punto para observar la trazada de esta asequible y sencilla ascensión a este tresmil y seguimos recto a la sombra de la Forcanada.

El terreno poco a poco se va haciendo más rocoso según ganamos altura hasta llegar a la morrera del Ibonet de la L'Escaleta,el cual le superaremos por su lado izquierdo y seguiremos el lento ascenso hasta llegar a otro pequeño ibon,y aquí hay un sendero empinado muy pedregroso hasta llegar una zona de losas de granito del Ventisquero del Mulleres donde avanzamos de manera comoda y rápida siguiendo los hitos y ya veremos asomar tímidamente la cima del Mulleres hasta llegar al Collado Alfred, dejando unos hitos que suben a la izquierda entres bloques de piedra, y seguimos directamente mas a la derecha en busca de un sendero que en zig-zag nos lleva a cumbre del Mulleres, que se ve delante, por una pendiente formada por grandes bloques de piedra.

Desde la cumbre de la Tuc de Mulleres,donde hay un gran hito de piedra con una placa de L'Agrupacio Excursionista "Cataluñya" tenemos una estupenda panorámica de la cara norte del Macizo de la Maladeta, desde el pico que le da nombre hasta el Russell,al otro lado, el Feixant elevándose al sureste, sobre el Valle de Mulleres,hacia el Oeste podemos ver hasta el Midi de Bigorre y un poco más cerca el pico Maupas y el Boumy tambien podemos ver el Valle de Mulleres, por donde se sube desde la boca Sur del túnel de Viella.


Y después de disfrutar de las estupendas vistas y descansar un rato,emprendemos el regreso por el mismo recorrido de ascenso hasta llegar a La Besurta donde daremos por concluida la ruta a este sencillo pero largo tresmil…

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/tuc-de-mulleres-desde-la-besurta-39628643










sábado, 27 de abril de 2019

San Bernado de Menthon,patron de los montañeros.


San Bernardo de Menthon
 A un papa milanés y alpinista, en el sentido estricto de la palabra, pues fueron precisamente los Alpes los montes preferidos para sus escaladas,le correspondió declararle patrono de los habitantes de los Alpes y de todos los alpinistas. Nos referimos a Pío XI. Pero, sin necesidad de esta declaración, ya San Bernardo era famoso en todo el mundo por los dos abrigos o refugios que preparó en lo alto de la cordillera y por los famosos perros que llevan su nombre.



Había nacido en el corazón de Europa. Menthon es un pueblo al borde del lago de Annecy. Dista tan sólo unos diez kilómetros de esta ciudad episcopal, célebre por estar ligada al recuerdo de San Francisco de Sales, Santa Juana de Chantal y el nacimiento de la Orden de la Visitación. Un plácido recorrido por el maravilloso lago basta para trasladarse de Annecy a Menthon, pueblo que hoy ha añadido a su nombre el de su más glorioso hijo: Menthon-Saint Bernard. Nos encontramos en el mismo corazón de Europa. A un paso, Suiza. Tras los montes, Italia. En tierras de Saboya, desde hace cosa de un siglo francesas. La vida de San Bernardo había de responder a este claro designio europeo



CCast

Nació, según parece, pues su discutida cronología se mueve holgadamente en un siglo entero, hacia el año 996. Como en el caso de tantos otros santos, recibe su formación en París. Al terminarla vuelve a su castillo natal de Menthon. Allí le espera su padre, que tiene trazados ya para él ambiciosos planes. En concreto, un ventajoso matrimonio. Tan preparado estaba todo, que, cuando quiere darse cuenta Bernardo, es ya la víspera de la boda. Su padre no quiere atender a las razones del hijo, que aspira a hacerse sacerdote. Todo aquello que él dice que ha madurado largamente durante su estancia en París no pasa de ser una locura. Así las cosas, no quedaba a Bernardo más que un remedio heroico: escapar por una ventana del castillo. Dicho y hecho. Aún hoy se muestra a los visitantes el barrote que hubo de romper para lograrlo.


Inmediatamente quiso aprovechar la libertad recobrada. Y llamó a las puertas de los canónigos regulares del valle de Aosta, al otro lado de los Alpes. El arcediano del valle le ha acogido con cariño y comprensión. Recibe el sacerdocio y años después se ve colocado en ese mismo cargo de arcediano.


Perro San Bernardo,y no,no llevaban

y no,no llevaban barrilete.
Fue entonces cuando pudo darse cuenta a fondo de una urgente necesidad que existía. En sus predicaciones por los pueblos del valle, en sus contactos con los curas de las montañas, había visto ya algo. Pero no todo. Ahora, cuando su cargo de arcediano le imponía la obligación de atender con limosnas a los pobres peregrinos que tenían que atravesar los Alpes, se dio cuenta de la tragedia en todas sus dimensiones. No era sólo que el camino fuese áspero, arriesgado y, sobre todo en invierno, mortalmente peligroso. A los rigores de la naturaleza se añadían otros, provenientes de la malicia de los hombres. Aquellas caravanas, que tenían que pasar días enteros sin encontrar abrigo alguno frente a los elementos desencadenados, eran no pocas veces cruelmente saqueadas por los sarracenos, los húngaros o simplemente por gentes sin entrañas del mismo país.


Y se repitió entonces lo que tantas veces ha ocurrido y seguirá ocurriendo en la historia de la Iglesia. San Bernardo salió, como Santo Domingo de la Calzada, como San Vicente de Paúl, como San Juan de Mata... y como tantos otros santos, al paso de aquella necesidad. En verdad, la empresa era difícil, casi diríamos que descabellada. Enterrar a unos hombres en la nieve, obligarles a recorrer aquellos intransitables caminos de montaña en pleno invierno, obligarles a permanecer siempre atentos a la llamada de cualquier caminante, es mucho hoy, cuando se puede contar con medios que entonces ni siquiera podían entreverse. Pero era inmensamente más entonces. Y, sin embargo, pese a todo, se hizo. La caridad llegó a tanto. Y, pese a todas las dificultades, San Bernardo logró edificar, en lugar de los miserables refugios de tablas que hasta entonces existían, dos sólidos hospicios en Mont-Jeux y Colonne-Jeux. Como en tiempo de Nehemías, fue necesario tener en una mano la espada mientras con la otra se edificaba, pues las bandas de salteadores no dejaron de intentar hacer imposible la empresa. Pudo más la caridad del Santo. Y los dos hospicios llegaron a ser una feliz realidad.


Pero los edificios no bastaban. Había que poblarlos. Un grupo de canónigos regulares venidos de Aosta, se establecieron en ellos y sirvieron de núcleo inicial a la Congregación Hospitalaria de San Nicolás y San Bernardo del Monte de Júpiter, como hoy se llama oficialmente, por haber elegido San Bernardo a San Nicolás como patrono del más importante de los dos hospicios, el que hoy se conoce como el Gran San Bernardo.


Vida dura, heroicamente dura, la de los canónigos en aquellas alturas. Solos en la agreste soledad de las montañas, aislados del mundo, esperaban la primera señal para ponerse en movimiento en búsqueda del viajero perdido. Sus célebres perros, maravillosamente adiestrados, les servían de ayuda. Y miles de caminantes debieron la vida a esta ingeniosa caridad de San Bernardo.


Tranquilo estaba en medio de sus hijos, cuando vinieron a buscarle. El emperador Enrique, según parece el cuarto de este nombre, estaba irritado por una revuelta que había tenido lugar en Pavía. Se le pedía con angustia al Santo que interviniera para aplacarle. Y así lo hizo. Se puso rápidamente en camino, descendió a la planicie y realizó plenamente su labor de paz. Pero esta caridad suya le iba a suponer un serio sacrificio: el morir lejos de sus hijos.


Caminando, ya de vuelta, hacia sus amados Alpes, se sintió enfermo en Nevara. Halló acogida entre los benedictinos. Y atendido por ellos, expiró plácidamente el año 1081 al parecer. Nacido en tierras saboyanas, educado en la capital de Francia, canónigo regular en el valle de Aosta, rincón hoy día de habla francesa en Italia; fundador en Suiza, iba a descansar, fiel a este destino europeo, en la planicie lombarda, no lejos de Milán. Pese a las protestas, mantenidas tensamente durante siglos, de sus hijos los Canónigos del Gran San Bernardo, su cuerpo permanecerá en Novara. Primero en la iglesia de los hospitalarios benedictinos, que le habían acogido en su última enfermedad. Y después, hasta nuestros días, en la catedral misma de Nevara, a la que fue trasladado en 1454.


Ya en 1123 se procedió, según el procedimiento entonces usual para declarar la santidad de una persona, a levantar su sepulcro sobre el suelo. La fecha de esta elevación, o la de su traslación a la catedral, parece que fue el 15 de junio, día en que durante siglos se ha venido celebrando su fiesta. Desde 1922, sin embargo, su elogio se hace en el martirologio romano el 28 de mayo, sin que por eso se haya trasladado su fiesta en las diócesis en que se celebra.

Alpes Suizos

En 1923 se celebró solemnemente su milenario. No obstante, hoy se da como más segura la cronología que hemos indicado, ya que el encuentro con el emperador, de que nos habla su biógrafo Ricardo de Val d'lsére, tiene todas las características de haber ocurrido con Enrique IV, lo que sitúa a San Bernardo en pleno siglo XI.
La Congregación por él fundada continúa existiendo, y tiene en la actualidad (1959) setenta y dos miembros. Por influjo de un insigne prelado vasco, el abad don Fernando Urquía, se ha confederado con las demás Congregaciones de Canónigos Regulares de San Agustín, medida esta que permite esperar un glorioso resurgimiento.El hospicio del Gran San Bernardo ha perdido, como es lógico, la mayor parte de su utilidad con la perforación de los túneles bajo los Alpes, que hacen innecesario atravesarlos durante el invierno. No obstante, la Congregación continúa viviendo fielmente su primitivo espíritu, y no hace muchos años intentó emprender tareas similares en tierras de misiones, lo que, desgraciadamente, no pudo lograrse por las circunstancias políticas que el mundo ha venido atravesando.

domingo, 2 de diciembre de 2018

GR-290 "Agua y Roca,del Ebro a los Obarenes"


El GR-291 Agua y Roca es una ruta circular de aproximadamente sesenta kilómetros en tres etapas que une los Montes Obarenes con el río Ebro o, lo que es lo mismo, Pancorbo con Miranda de Ebro a través de Encío, Moriana, Ayuelas, Santa Gadea del Cid, Bozoó, Portilla, Villanueva Soportilla, Guinicio, Montañana, Suzana, Orón, Valverde de Miranda, Bugedo y Ameyugo.

El sendero discurre por pistas, caminos y sendas, permitiendo al visitante disfrutar de una manera cómoda y segura de la gran variedad de paisajes y hábitats que aparecen en esta zona.
Ríos como el Ebro y el Oroncillo y cientos de pequeños arroyos vertebran este territorio. Las riberas y sotos dan vueltas y revueltas junto a los ríos, ofreciendo al caminante sombra y verdor. Algo más alejados de los cauces se asientan amplios bosques de hayas, encinas y quejigos, que albergan espectaculares paisajes de relieves plegados, donde las acciones erosivas han modelado cuevas, cañones y desfiladeros. La presencia humana ha generado un rico patrimonio histórico y cultural. Castros, castillos, fortalezas, calzadas, ermitas y necrópolis son la muestra evidente de un rico pasado.

El sendero “Agua y roca: Del Ebro a los Obarenes” te permitirá conocer la comarca, disfrutar de su historia y descubrir algunos de los rincones más bellos y desconocidos de la provincia de Burgos. 



Comenzamos esta primera etapa en la Plaza Mayor de PancorboEl GR-291 Agua y Roca es una ruta circular de aproximadamente sesenta kilómetros en tres etapas que une los Montes Obarenes con el río Ebro o, lo que es lo mismo, Pancorbo con Miranda de Ebro a través de Encío, Moriana, Ayuelas, Santa Gadea del Cid, Bozoó, Portilla, Villanueva Soportilla, Guinicio, Montañana, Suzana, Orón, Valverde de Miranda, Bugedo y Ameyugo. 

El sendero discurre por pistas, caminos y sendas, permitiendo al visitante disfrutar de una manera



cómoda y segura de la gran variedad de paisajes y hábitats que aparecen en esta zona.

Ríos como el Ebro y el Oroncillo y cientos de pequeños arroyos vertebran este territorio. Las riberas y sotos dan vueltas y revueltas junto a los ríos, ofreciendo al caminante sombra y verdor. Algo más alejados de los cauces se asientan amplios bosques de hayas, encinas y quejigos, que albergan espectaculares paisajes de relieves plegados, donde las acciones erosivas han modelado cuevas, cañones y desfiladeros. La presencia humana ha generado un rico patrimonio histórico y cultural. Castros, castillos, fortalezas, calzadas, ermitas y necrópolis son la muestra evidente de un rico pasado.

El sendero “Agua y roca: Del Ebro a los Obarenes” te permitirá conocer la comarca, disfrutar de su historia y descubrir algunos de los rincones más bellos y desconocidos de la provincia de Burgos.

Comenzamos esta primera etapa en la Plaza Mayor de Pancorbo ,donde en los soportales del ayuntamiento se encuentra el panel informativo y abandonando Pancorbo por una calle empedrada que deja a su izquierda la Iglesia de Santiago y llegando al panel informativo del PRC-89(Sendero de Pancorbo) ,siguiendo una pista hormigonada que asciende en dirección al Cerro del Castillo, donde se asienta la antigua fortaleza de Santa Engracia.

El itinerario no llega al cerro, sino que gira a la derecha y continua hacia la Peña del Mazo, donde un mirador natural permite unas inmejorables vistas sobre el Desfiladero de Pancorbo.

La etapa continua por una amplia pista forestal,dejando al poco rato el PRC-89 a nuestra izquierda y siguiendo por la pista. Las descarnadas laderas del desfiladero dan paso a un cerrado bosque de hayas y robles que nos acompañará hasta llegar al estrecho Barranco de Llosa,pasando muy cerca de la Fuente de la Dehesa, donde el arroyo que da nombre a éste ha tallado durante miles de años la dura roca caliza dando lugar a un espacio de singular belleza en estos hermosos hayedos.

Siguiendo por la pista, el trazado alcanza el área recreativa de Los Paules con mesas,bancos y una fuente, en las inmediaciones,se encuentra las ruinas de la Ermita de San Mames,solo hay que seguir las marcas del PRC-89 para llegar a ella.

Después de un descanso,seguimos por la pista ya de manera descendente entre robledales hasta llegar a una vía asfaltada que da acceso a la pequeña localidad de Encío, con la posibilidad hacer una breve parada para visitar las ruinas de la antigua iglesia de San Cosme y San Damián.

El GR abandona Encío por la carretera CL-625 y continúa por ella hasta una pronunciada curva de derechas, donde deja la carretera y toma un camino de concentración que, flanqueado por fincas de trigo, cebada y girasol, guía el sendero hasta la localidad de Moriana. En esta pequeña población destaca por encima de todas las construcciones la iglesia de San Juan Bautista.

En apenas tres kilómetros, dejando atrás Moriana y siguiendo la carretera BU-V-5244 , llegamos a Ayuelas, en cuyo entramado urbano aparecen llamativas construcciones como las casas de los Indianos o la Iglesia de San Andrés.

Por un estrecho sendero que asciende de manera tendida entre fincas de cultivo y pequeños bosquetes de quejigos y carrascas, el GR deja atrás Ayuelas y alcanza la localidad de Santa Gadea del Cid, donde se pone punto y seguido al camino y finalizando la primera etapa del del GR-291.

Después de pasar el panel informativo de la segunda etapa en Santa Gadea del Cid,donde al borde de la carretera comenzamos rodeando unas tierras de labor y seguir por una poista de concentración y transcurridos cuatro kilómetros el camino llega a la localidad de Bozoó, un pequeño pueblecito en la base de los Montes Obarenes. El recorrido atraviesa el caserío y toma una senda donde grandes robles y plantas de achicoria salpican este tramo de la ruta.

Por una vía asfaltada, el camino llega a Villanueva Soportilla, una pequeña localidad situada al pie de la Sierra de Besantes. En sus calles se alza la iglesia parroquial dedicada a San Esteban y un viejo pero restaurado lavadero.

Desde aquí el recorrido se empareja con el Camino Natural del Ebro (GR 99), caminando juntos durante aproximadamente quince kilómetros.

Entre perales y otros frutales, el sendero abandona Villanueva Soportilla y dirige sus pasos hacia Guinicio, donde en el camino podremos visitar la necrópolis de Santa María de Tejuela(esta a 1 km ).

Desde aquí, el sendero toma la carretera, por la que discurre unos cientos de metros antes de desviarse a la izquierda para llegar a la vereda del Ebro.

Un denso bosque de ribera acompaña al camino durante esta parte del recorrido. Fresnos, alisos, sauces, avellanos y chopos sustituyen al trigo y a la cebada, que hasta este momento eran el paisaje dominante. El GR atraviesa Guinicio, donde podremos ver la iglesia de Santa María.

Dejando a mano derecha un antiguo lavadero de piedra, el recorrido abandona Guinicio, cruza un pequeño arroyo y avanza en dirección a Suzana. En apenas un kilómetro el itinerario llega a Montañana, penúltimo pueblo antes de terminar la etapa.

El sendero continúa y se dirige hacia el río Ebro. Tras cruzar la carretera y avanzar varios kilómetros entre fincas de labor y bosquetes de encina, el recorrido llega a Suzana, donde finaliza la segunda etapa del GR.

Comenzamos la tercera y ultima etapa en Suzana por el extremo sur de la localidad,tomando un camino carretero que discurre entre campos de trigo y canteras hasta salvar la autopista AP-I/ E-05. Nada más cruzar la autovía el sendero gira a la izquierda y avanza por un camino que deja la autopista a la izquierda, una planta de reciclaje a la derecha y se dirige a La Nave.

A la altura de unas fincas de cultivo el GR 291 se separa del Camino Natural y gira a la derecha para cruzar una carretera comarcal y dirigirse hacia Orón.

El sendero se aleja de la localidad y toma una amplía pista que se dirige hacia Valverde de Miranda y en apenas cuatro kilómetros estaremos disfrutando del agua de la fuente de Valverde y de la iglesia de San Pedro.

El GR continúa y alcanza la localidad de Bugedo, donde se alza imponente el monasterio de Santa María de Bugido bajo una inclinada ladera de los Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo.

Merece la pena una visita a este lugar cargado de historia,segun cuentan no son ni monjes, ni frailes, ni sacerdotes,tan sólo hermanos, de las escuelas cristianas, como deseó San Juan de La Salle que se llamáran.

Los monjes Premostratenses fueron los fundadores de este monasterio entre los siglos XII y XIII. Estos monjes abandonaron España a raíz de la Desamortización de Mendizábal en 1836. Los nuevos moradores somos los hermanos de La Salle, que llegaron a esta casa en 1892.

Los Hermanos de La Salle trabajan en el mundo de la educación, en todos los sectores, dedicados especialmente a los más desfavorecidos, y repartidos por más de 80 países,situando su sede central en Roma.

Actualmente en el monasterio de Bujedo, los hermanos que en él viven, estan repartidos en dos comunidades. Una de ellas atiende a los servicios de la casa y acoge a quienes acuden a este rincón lasaliano, verdadero remanso de paz y descanso. La otra Comunidad, que llamamos Residencia, está formada por Hermanos de la 3ª edad propiamente dicha.

Mas información,visitas y reservas en el tlf: 947320622 .


Seguimos nuestro camino entre encinas, carrascas y algunos robles el camino enlaza, justo antes de llegar a la localidad de Ameyugo, con la Ruta Jacobea de la Vía de Bayona.

Por la Vía de Bayona el GR llega a Ameyugo, donde reciben al visitante la Torre de los Guevara y la iglesia de Santa María.

Tras la visita, el camino continua en dirección a Pancorbo. El sendero toma la carretera y avanza por ella un kilómetro para desviarse a la izquierda por un camino que pasa por las traseras de una vía de servicio y se interna en el desfiladero de Pancorbo. Esta sombría y angosta garganta fue lugar de paso de celtas, romanos, visigodos y hasta de soldados napoleónicos, que utilizaron el cañón como lugar de refugio.
Hoy en día, las tropas y legiones han dado paso a buitres leonados, alimoches, águilas reales, halcones peregrinos y búhos reales, que buscan entre los cortados rocosos un lugar donde asentar sus nidos.
La fauna de este paraje se completa con mamíferos como la jineta, el turón, el jabalí, el corzo o el lobo y reptiles como la lagartija colilarga o la víbora hocicuda.

El sendero atraviesa el desfiladero pasando por la Ermita de la Virgen del Camino y Santo Cristo por una estrecha senda y alcanza la localidad de Pancorbo dando por concluida la etapa y completando este GR -291 ,donde en los soportales del ayuntamiento se encuentra el panel informativo y abandonando Pancorbo por una calle empedrada que deja a su izquierda la Iglesia de Santiago y llegando al panel informativo del PRC-89(Sendero de Pancorbo) ,siguiendo una pista hormigonada que asciende en dirección al Cerro del Castillo, donde se asienta la antigua fortaleza de Santa Engracia.


El itinerario no llega al cerro, sino que gira a la derecha y continua hacia la Peña del Mazo, donde un mirador natural permite unas inmejorables vistas sobre el Desfiladero de Pancorbo.

La etapa continua por una amplia pista forestal,dejando al poco rato el PRC-89 a nuestra izquierda y siguiendo por la pista. Las descarnadas laderas del desfiladero dan paso a un cerrado bosque de hayas y robles que nos acompañará hasta llegar al estrecho Barranco de Llosa,pasando muy cerca de la Fuente de la Dehesa, donde el arroyo que da nombre a éste ha tallado durante miles de años la dura roca caliza dando lugar a un espacio de singular belleza en estos hermosos hayedos.

Siguiendo por la pista, el trazado alcanza el área recreativa de Los Paules con mesas,bancos y una fuente, en las inmediaciones,se encuentra las ruinas de la Ermita de San Mames,solo hay que seguir las marcas del PRC-89 para llegar a ella.

Después de un descanso,seguimos por la pista ya de manera descendente entre robledales hasta llegar a una vía asfaltada que da acceso a la pequeña localidad de Encío, con la posibilidad hacer una breve parada para visitar las ruinas de la antigua iglesia de San Cosme y San Damián.

El GR abandona Encío por la carretera CL-625 y continúa por ella hasta una pronunciada curva de derechas, donde deja la carretera y toma un camino de concentración que, flanqueado por fincas de trigo, cebada y girasol, guía el sendero hasta la localidad de Moriana. En esta pequeña población destaca por encima de todas las construcciones la iglesia de San Juan Bautista.

En apenas tres kilómetros, dejando atrás Moriana y siguiendo la carretera BU-V-5244 , llegamos a Ayuelas, en cuyo entramado urbano aparecen llamativas construcciones como las casas de los Indianos o la Iglesia de San Andrés.

Por un estrecho sendero que asciende de manera tendida entre fincas de cultivo y pequeños bosquetes de quejigos y carrascas, el GR deja atrás Ayuelas y alcanza la localidad de Santa Gadea del Cid, donde se pone punto y seguido al camino y finalizando la primera etapa del del GR-291.

Después de pasar el panel informativo de la segunda etapa en Santa Gadea del Cid,donde al borde de la carretera comenzamos rodeando unas tierras de labor y seguir por una poista de concentración y transcurridos cuatro kilómetros el camino llega a la localidad de Bozoó, un pequeño pueblecito en la base de los Montes Obarenes. El recorrido atraviesa el caserío y toma una senda donde grandes robles y plantas de achicoria salpican este tramo de la ruta.

Por una vía asfaltada, el camino llega a Villanueva Soportilla, una pequeña localidad situada al pie de la Sierra de Besantes. En sus calles se alza la iglesia parroquial dedicada a San Esteban y un viejo pero restaurado lavadero.

Desde aquí el recorrido se empareja con el Camino Natural del Ebro (GR 99), caminando juntos durante aproximadamente quince kilómetros.

Entre perales y otros frutales, el sendero abandona Villanueva Soportilla y dirige sus pasos hacia Guinicio, donde en el camino podremos visitar la necrópolis de Santa María de Tejuela(esta a 1 km ).

Desde aquí, el sendero toma la carretera, por la que discurre unos cientos de metros antes de desviarse a la izquierda para llegar a la vereda del Ebro.

Un denso bosque de ribera acompaña al camino durante esta parte del recorrido. Fresnos, alisos, sauces, avellanos y chopos sustituyen al trigo y a la cebada, que hasta este momento eran el paisaje dominante. El GR atraviesa Guinicio, donde podremos ver la iglesia de Santa María.

Dejando a mano derecha un antiguo lavadero de piedra, el recorrido abandona Guinicio, cruza un pequeño arroyo y avanza en dirección a Suzana. En apenas un kilómetro el itinerario llega a Montañana, penúltimo pueblo antes de terminar la etapa.

El sendero continúa y se dirige hacia el río Ebro. Tras cruzar la carretera y avanzar varios kilómetros entre fincas de labor y bosquetes de encina, el recorrido llega a Suzana, donde finaliza la segunda etapa del GR.

Comenzamos la tercera y ultima etapa en Suzana por el extremo sur de la localidad,tomando un camino carretero que discurre entre campos de trigo y canteras hasta salvar la autopista AP-I/ E-05. Nada más cruzar la autovía el sendero gira a la izquierda y avanza por un camino que deja la autopista a la izquierda, una planta de reciclaje a la derecha y se dirige a La Nave.

A la altura de unas fincas de cultivo el GR 291 se separa del Camino Natural y gira a la derecha para cruzar una carretera comarcal y dirigirse hacia Orón.

El sendero se aleja de la localidad y toma una amplía pista que se dirige hacia Valverde de Miranda y en apenas cuatro kilómetros estaremos disfrutando del agua de la fuente de Valverde y de la iglesia de San Pedro.

El GR continúa y alcanza la localidad de Bugedo, donde se alza imponente el monasterio de Santa María de Bugido bajo una inclinada ladera de los Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo.

Merece la pena una visita a este lugar cargado de historia,segun cuentan no son ni monjes, ni frailes, ni sacerdotes,tan sólo hermanos, de las escuelas cristianas, como deseó San Juan de La Salle que se llamáran.

Los monjes Premostratenses fueron los fundadores de este monasterio entre los siglos XII y XIII. Estos monjes abandonaron España a raíz de la Desamortización de Mendizábal en 1836. Los nuevos moradores somos los hermanos de La Salle, que llegaron a esta casa en 1892.

Los Hermanos de La Salle trabajan en el mundo de la educación, en todos los sectores, dedicados especialmente a los más desfavorecidos, y repartidos por más de 80 países,situando su sede central en Roma.

Actualmente en el monasterio de Bujedo, los hermanos que en él viven, estan repartidos en dos comunidades. Una de ellas atiende a los servicios de la casa y acoge a quienes acuden a este rincón lasaliano, verdadero remanso de paz y descanso. La otra Comunidad, que llamamos Residencia, está formada por Hermanos de la 3ª edad propiamente dicha.

Mas información,visitas y reservas en el tlf: 947320622 .


Seguimos nuestro camino entre encinas, carrascas y algunos robles el camino enlaza, justo antes de llegar a la localidad de Ameyugo, con la Ruta Jacobea de la Vía de Bayona.

Por la Vía de Bayona el GR llega a Ameyugo, donde reciben al visitante la Torre de los Guevara y la iglesia de Santa María.

Tras la visita, el camino continua en dirección a Pancorbo. El sendero toma la carretera y avanza por ella un kilómetro para desviarse a la izquierda por un camino que pasa por las traseras de una vía de servicio y se interna en el desfiladero de Pancorbo. Esta sombría y angosta garganta fue lugar de paso de celtas, romanos, visigodos y hasta de soldados napoleónicos, que utilizaron el cañón como lugar de refugio.
Hoy en día, las tropas y legiones han dado paso a buitres leonados, alimoches, águilas reales, halcones peregrinos y búhos reales, que buscan entre los cortados rocosos un lugar donde asentar sus nidos.
La fauna de este paraje se completa con mamíferos como la jineta, el turón, el jabalí, el corzo o el lobo y reptiles como la lagartija colilarga o la víbora hocicuda.

El sendero atraviesa el desfiladero pasando por la Ermita de la Virgen del Camino y Santo Cristo por una estrecha senda y alcanza la localidad de Pancorbo dando por concluida la etapa y completando este GR -291.








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Santiago Apóstol

Santiago de Zebedeo   o   Jacobo   de Zebedeo (en   griego :   Ἰ άκωβος ; del   arameo : יעקב ,   Ya'akov ), conocido en la tradición c...